Cementerio Católico
Sobre el lugar
Proyectado por el arquitecto francés Paul Lathoud a fines de la década de 1870, el cementerio católico de Recoleta se inspira en la planta típica de un monasterio: un conjunto cerrado, ordenado de forma simétrica en torno a patios y claustros, con una iglesia como eje o núcleo. Los claustros, que en un monasterio albergarían celdas o dependencias, aquí contienen capillas familiares y nichos individuales.
La comparación con el Cementerio General ayuda a entenderlo. El Consejo de Monumentos Nacionales lo presenta como contrapunto: este último responde a un orden urbano, con calles y manzanas que reflejan a la sociedad civil, mientras que el Católico usa una tipología de monasterio, expresión tradicional del catolicismo.
Su emplazamiento en el antiguo sector de La Chimba responde a las teorías higienistas del siglo XIX, que relegaban las funciones funerarias a la periferia urbana. Su origen, impulsado por el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso, se inscribe en un periodo de importantes cambios sociales y políticos en Chile, marcado por las tensiones entre la Iglesia y el Estado y el avance de las llamadas Leyes Laicas. Fue inaugurado en 1883 y clausurado ese mismo año, para reabrir sus puertas en 1890. Ignacio Zuzagoitia fue su primer administrador.
A la etapa fundacional se sumaron ampliaciones en las décadas de 1920, 1930 y 1950. Sus mausoleos y grupos escultóricos, entre ellos piezas de fundición francesa, configuran un museo al aire libre, con un estilo predominantemente neoclásico, de mesura, proporción y austeridad. Fue declarado Monumento Histórico en 2015.
Programa
Recorrido guiado con cupos limitados de una hora de duración a partir de las 11:00 horas el viernes 16 y sábado 17 octubre. Requiere inscripción previa a través del formulario de inscripción.
Recorridos libres a partir de las 11:00 los mismos días.
Acceso
Metro Cementerios (L2)
Micros: 203, 208, B02, B17
Baños disponibles









